Alonso le deja claro a Vera que su situación como criada es insostenible al ser una señorita de la nobleza. La entrevista de Curro resulta ser un éxito rotundo, lo que llena de orgullo a Alonso y Martina. La joven, en su intento por ayudar a Adriano, le anima a reconocerla: tocarle la cara, la nariz, las mejillas, los labios... Con tanto acercamiento este momento solo puede terminar de una forma.